
Karina Milei acelera su avance interno y consolida su poder tras el triunfo legislativo
POLÍTICA Agencia de Noticias del Interior

- Karina Milei capitaliza el triunfo legislativo para ampliar su poder dentro del Gobierno.
- La disputa con Santiago Caputo por el control de las cajas marca una nueva etapa interna.
- Avanzó sobre ministerios clave y consolidó aliados como Adorni, Santilli y Presti.
- El Ministerio de Seguridad, bajo la órbita de Bullrich, es el único espacio donde no logró imponerse.
- Reordenó el Congreso: Bullrich quedó al frente del bloque en el Senado y Menem se encamina a presidir Diputados.
- Su ascenso político sigue una lógica sostenida desde 2021, acumulando victorias y desplazando adversarios.
En el universo político que rodea a la presidencia de Javier Milei, pocos factores pesan tanto como el vínculo con su hermana Karina. Durante años, ambos convivieron con la sensación de ser subestimados, incluso dentro de sus propios círculos. Esa carga, que alimentó su construcción política desde los márgenes, terminó convirtiéndose en motor de una ambición que hoy define el pulso del Gobierno. Para Karina Milei, la victoria legislativa de este año no fue solo un espaldarazo electoral: fue la oportunidad esperada para dar el salto definitivo hacia un control más amplio del aparato estatal y para demostrarles a sus detractores —incluidos algunos dentro de la propia tropa libertaria— que el tiempo de subestimarla quedó atrás.
La secretaria general logró avanzar en áreas clave del Ejecutivo, en el Congreso y en la Legislatura bonaerense, y ahora apunta a completar el dominio total dentro del oficialismo. Hasta hace apenas unos meses, el equilibrio interno se sostenía sobre una lógica simple pero rígida: ella definiría las candidaturas, pero Santiago Caputo —el cerebro del armado comunicacional y político del Presidente— mantendría el control de las principales cajas del Estado. Ese reparto incluía organismos estratégicos como ARCA, la ex SIDE, YPF y Aerolíneas Argentinas. Pero esa frontera comenzó a resquebrajarse.
La tensión escaló tras un episodio particular que expuso la fractura. Según revelaron periodistas especializados, una fuerte discusión entre el jefe de la SIDE, Sergio Neifert, y su número dos, José Francisco Rodríguez, dejó al descubierto el reacomodamiento interno poscomicios. Neifert, quien venía tomando distancia de Caputo, buscó refugio en el sector de Karina y se transformó en la señal que faltaba: la disputa por las cajas ya había comenzado. En el entorno del operador libertario admiten resignados que, tras el nuevo escenario político, “Santiago ahora va a bajar la cabeza y esperar que cambien las olas”.
Mientras ese tablero se reconfigura, Karina Milei acumula nuevos territorios dentro del Gabinete. Logró instalar a Manuel Adorni —una figura cercana a su círculo— en la Jefatura de Gabinete, alineó al ministro del Interior, Diego Santilli, bajo su órbita y anexó a su esquema político el Ministerio de Defensa, encabezado por el general Carlos Presti. Solo quedó fuera de alcance, por ahora, el Ministerio de Seguridad. Patricia Bullrich consiguió sostener a Alejandra Monteoliva en ese cargo y mantiene una relación directa con el Presidente que la hermana del jefe de Estado observa con recelo. Ambas figuras, con vocación de liderazgo, prometen tensiones crecientes en los próximos meses.
El avance sobre el Congreso también fue rápido. En el Senado, Karina impulsó el reemplazo de Ezequiel Atauche —leal a Caputo— por Patricia Bullrich en la jefatura de bloque. Y en Diputados, se encamina la votación de Martín Menem como presidente de la Cámara hasta 2027, un respaldo que antes de las elecciones incluso dentro del oficialismo se ponía en duda. La pelea se traslada también al ámbito bonaerense, donde Sebastián Pareja, operador cercano a Karina, busca ubicar a Juan Osaba al frente del bloque libertario en Diputados. Allí se abre una subtrama particular: sectores del parejismo admiten que no todos desean quedar tan expuestos. “Entre todos nosotros no juntamos ni un secundario completo”, reconocen, con una mezcla de ironía e inquietud.
Esta acumulación de poder no es una novedad absoluta, sino la culminación de un proceso que se remonta a la campaña de 2021. Por entonces, Karina era la confidente y asistente del hermano, con un rol limitado. Pero hacia 2022 dio el primer salto estratégico: selló una sociedad política con Carlos Kikuchi y se lanzó a controlar las listas legislativas en todo el país, desplazando a quienes no se alineaban. Ya en la Casa Rosada, consolidó una nueva alianza con Caputo y con el Presidente como garante. Ese triángulo funcionó mientras los intereses coincidieron, pero su colisión era inevitable.
La trayectoria de Karina Milei revela un patrón constante: su aparente quietud nunca implica inmovilidad, sino cálculo. Con un ascendiente absoluto sobre Javier Milei —desde lo emocional hasta lo político y lo espiritual—, su avance parece siempre programado. Y hasta ahora, cada movimiento que ejecutó terminó ampliando su influencia y reduciendo la de sus rivales internos.





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