Furlan advierte por una “tierra arrasada” industrial y cuestiona la pasividad empresaria

POLÍTICA Agencia de Noticias del Interior
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  • Abel Furlan advirtió que la industria vive un proceso de “tierra arrasada” y mencionó 3.000 empleos en riesgo en Rosario.
  • Cuestionó al Gobierno por impulsar políticas de desindustrialización y apertura indiscriminada.
  • Criticó a empresarios por “callar” ante una situación que, dijo, también los perjudica.
  • Señaló que los salarios actuales son “vergonzosos” y no cubren necesidades básicas.
  • Rechazó la reforma laboral que se discute en el Consejo de Mayo por excluir a los trabajadores.
  • Reclamó una política industrial activa y una recuperación urgente del poder adquisitivo.

El secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), Abel Furlan, encendió una nueva alarma sobre el estado de la industria argentina al advertir que el país atraviesa un proceso de desindustrialización que amenaza con dejar “tierra arrasada” en vastos sectores productivos. En una entrevista radial, el dirigente gremial describió un escenario crítico: cierre de plantas, caída del consumo, pérdida de puestos de trabajo y una creciente sensación de abandono entre los trabajadores metalúrgicos.

Furlan se detuvo especialmente en la severa situación de la línea blanca en Rosario, donde —según detalló— alrededor de 3.000 operarios se encuentran “comprometidos” ante un panorama que definió sin eufemismos. “Esto no es para cagones. La situación es dramática”, sostuvo, describiendo un proceso que, a su entender, excede lo coyuntural y amenaza con deteriorar de manera estructural al entramado industrial. El dirigente vinculó este escenario a decisiones políticas que inclinan la balanza en favor de la apertura económica sin controles y que derivan en una competitividad desigual frente a productos importados.

A lo largo de la conversación, Furlan distribuyó responsabilidades tanto en el Gobierno como en el sector empresario. Señaló que, a su criterio, existe una estrategia explícita de “destrucción de la industria nacional”, impulsada desde las áreas económicas oficiales. Pero fue igualmente crítico con los empresarios que, afirmó, eligen el silencio frente al avance de políticas que perjudican la producción local. “Los empresarios, al callar, son responsables de esta situación”, dijo con dureza, planteando incluso que parte del sector prefiere adaptarse a un modelo orientado más a la importación que al desarrollo de la fabricación nacional.

El impacto sobre el mercado laboral es, para Furlan, la dimensión más grave de esta coyuntura. Describió un escenario de angustia cotidiana, donde trabajadores que cumplen largas jornadas se ven impedidos de garantizar un ingreso que cubra sus necesidades básicas. En ese sentido, calificó como “vergonzosos” los aumentos salariales que, según denunció, el Gobierno intenta instalar como pauta general. Para el dirigente metalúrgico, los sueldos deben recuperar poder adquisitivo de manera urgente si se pretende reactivar el consumo y, con ello, la cadena productiva.

La pérdida de empleo se convirtió en un elemento central de su planteo. Furlan aseguró que la combinación entre caída de la actividad, apertura económica y desplome del consumo genera un círculo vicioso difícil de revertir. “Cierran las empresas y dejan a mis compañeros sin trabajo. Salen a las 4 de la mañana y no pueden garantizar el plato de comida”, remarcó, aludiendo al carácter social de una crisis que, en su visión, amenaza con profundizar desigualdades ya existentes.

Otro eje de sus críticas fue la reforma laboral que se discute en el marco del llamado Consejo de Mayo. Furlan cuestionó que las deliberaciones se desarrollen a puertas cerradas, sin representación del movimiento obrero, y denunció que los lineamientos impulsados no contemplan los intereses de los trabajadores. Según él, la iniciativa oficial apunta a una flexibilización que debilita derechos, fragmenta la capacidad de negociación e instala un modelo de precarización. “Nada en esa mesa tiene que ver con lo que queremos representar. Solo plantean sometimiento hacia la clase trabajadora”, expresó, instando a la CGT a retirar a sus delegados de ese espacio de diálogo.

En este contexto, el dirigente metalúrgico no sólo lanzó advertencias sino que dejó planteado un reclamo más amplio: recuperar una política industrial sostenida, con protección selectiva, incentivos a la producción y un esquema salarial que permita restablecer el consumo interno. Para Furlan, sin esas condiciones resulta inviable sostener el tejido manufacturero argentino, históricamente uno de los principales generadores de empleo formal.

El mensaje del titular de la UOM, cargado de dramatismo y críticas a varios frentes, vuelve a poner en el centro del debate el futuro inmediato del sector industrial. Con la actividad en retroceso y múltiples plantas ajustando turnos o directamente paralizando operaciones, las advertencias de Furlan buscan instalar la urgencia de una discusión que atraviesa tanto a trabajadores como a empresarios y al propio Gobierno.

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