Industria en retroceso y debate encendido: el caso Whirlpool reabre la discusión sobre el modelo económico

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior
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  • El cierre de la planta de Whirlpool reabrió la discusión sobre el modelo industrial argentino.
  • Otras empresas como Electrolux, Mabe, Essen y Tn Platex también atravesaron despidos o cierres.
  • El EMAE mostró crecimiento económico pese a la caída industrial, lo que profundiza el debate.
  • La apertura importadora, clave para contener la inflación, tensiona a sectores fabriles.
  • Importaciones de consumo crecen 40% interanual; la industria manufacturera cae 5,3%.
  • Economistas de diversas corrientes cuestionan el equilibrio entre apertura, tipo de cambio y competitividad.

El reciente anuncio de Whirlpool sobre el cese de producción de lavarropas en su planta de Pilar volvió a colocar en el centro de la escena una disputa clásica de la economía argentina: la sostenibilidad de un modelo industrial basado en la sustitución de importaciones. La noticia, que podría dejar a 220 trabajadores sin empleo, llega en un contexto de parálisis en varios sectores fabriles y reaviva interrogantes sobre el rumbo económico del gobierno de Javier Milei. No se trata de un episodio aislado, sino de un síntoma más de una industria que atraviesa un proceso de ajuste profundo, donde la apertura importadora, la caída del consumo y los costos financieros confluyen para agravar la situación.

El caso Whirlpool se suma a situaciones similares: Electrolux prorrogó un esquema de suspensiones rotativas acordado con la UOM; Mabe anunció retiros voluntarios y cerró su fábrica en Córdoba para convertirla en un hub logístico; Essen despidió a más de 30 operarios; y Color Living comunicó de manera abrupta el cierre de su planta de Pacheco, dejando a 40 trabajadores sin tarea. La industria textil tampoco escapa a la crisis: Tn Platex cerró su línea de confección en Corrientes, con 20 despidos como consecuencia directa. En paralelo, el EMAE de septiembre mostró que la actividad económica puede crecer incluso con la industria en caída, lo que alimenta el debate sobre si se trata de una fase transitoria o del corazón del modelo mileísta.

En este contexto, la pregunta que se instala es si la reconfiguración industrial es resultado de un problema coyuntural o si responde a una decisión estructural del actual gobierno. Para muchos analistas, la respuesta es clara: la combinación de un tipo de cambio atrasado, apertura comercial acelerada y baja protección arancelaria forma parte de una estrategia que no parece dispuesta a modificarse. El ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, reforzó esta visión al ironizar sobre las críticas por el supuesto atraso cambiario, destacando que las exportaciones alcanzaron niveles récord. La caída de la inflación también se explica en parte por el ingreso de importaciones baratas, que tienen su correlato en sectores golpeados por la competencia externa.

El rubro de equipamiento para el hogar, que apenas aumentó 18,5% interanual frente a una inflación del 31,3%, es un ejemplo de cómo la apertura funcionó como ancla de precios. Pero esta realidad se conjuga con otra: las ventas de electrodomésticos crecieron en términos reales durante el año, aunque la tendencia comenzó a revertirse en el tercer trimestre. Además, el fenómeno de las compras online y las importaciones “hormiga”, que ya acumulan u$s700 millones en lo que va del año, representa el 20% del consumo argentino en algunas categorías. El incentivo es claro: mercadería importada sin arancel para compras menores a u$s1.000 y un dólar atrasado que amplifica el atractivo del e-commerce global.

Mientras tanto, las importaciones de bienes de consumo final crecen a un ritmo del 40% interanual y ya representan un cuarto del total, superando ampliamente el avance de los bienes de capital destinados a la producción local. En contrapartida, la industria nacional muestra números inquietantes. Según FIEL, la producción manufacturera cayó 5,3% en octubre, sumando cuatro meses de descenso consecutivo. Automotrices, metalmecánica, autopartes y química encabezan los retrocesos. La capacidad instalada promedió apenas el 59% en el tercer trimestre y, en la rama textil, se hundió al 37%.

El debate sobre qué hacer con la industria vuelve entonces a cobrar fuerza. Entre los críticos del gobierno conviven economistas de orientación peronista y referentes liberales que cuestionan la simultaneidad entre apertura importadora, atraso cambiario, tasas elevadas y mayor presión tributaria. Carlos Rodríguez, exrector de Ucema, sostuvo que “la Argentina productiva corre muy por debajo de la Argentina financiera”, mientras que Diego Giacomini denunció “errores de programación macro” que afectan directamente a los productores. Gabriel Rubinstein, exviceministro, coincide en que la combinación cambiaria y la apertura perjudican la actividad.

A nivel político, se multiplican las propuestas. Miguel Pichetto propuso gravar las compras de plataformas como Shein y Temu, una idea cuestionada por economistas que señalan que implicaría volver a modelos de protección excesiva. Otros advierten sobre los riesgos de restablecer mecanismos como los permisos SIRA, que otorgaban beneficios a sectores específicos. La diputada Daiana Fernández Molero remarcó que sin estabilidad macroeconómica, cualquier política industrial se convierte en un parche costoso.

En este clima de discusión, la voz más resonante fue la de Paolo Rocca. El CEO de Techint advirtió que, mientras el mundo redefine la política industrial en clave geopolítica, Argentina mantiene una postura de “neutralidad total”. Un eventual acuerdo comercial con Estados Unidos podría alterar este panorama, especialmente si se incorporan cláusulas estrictas sobre competencia desleal y estándares laborales que afecten a productos asiáticos.

El debate, como tantas veces en la historia económica argentina, parece lejos de resolverse. La industria se retrae, el consumo se transforma y las reglas del juego se redefinen. Lo único claro es que el modelo en disputa trasciende el caso Whirlpool y pone en tensión los cimientos de la estructura productiva del país.

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