Berni reaviva la interna peronista con su defensa cerrada a la designación de Presti

POLÍTICA Agencia de Noticias del Interior
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  • Berni defendió la designación del teniente general Carlos Presti como ministro de Defensa.
  • Acusó a sectores progresistas peronistas de actuar desde el prejuicio frente a figuras militares.
  • Recordó la tradición militar de Juan Domingo Perón como argumento histórico central.
  • Sostuvo que la falta de conocimiento técnico en Defensa implica riesgos para el personal militar.
  • Respaldó que Presti siga en actividad, afirmando que fortalece su autoridad sin afectar la conducción civil.
  • Consideró que la salida de Luis Petri abre la puerta a una gestión más técnica del área.

La designación del teniente general Carlos Presti al frente del Ministerio de Defensa sigue generando repercusiones políticas y un reacomodamiento interno dentro del peronismo. En ese contexto, Sergio Berni, exministro de Seguridad bonaerense y una de las figuras más disruptivas del espacio, volvió a sacudir el tablero con declaraciones contundentes. Con un discurso directo, cargado de referencias históricas y críticas internas, defendió la llegada del militar a la conducción de Defensa y apuntó contra sectores del progresismo peronista a los que acusó de actuar desde el prejuicio.

En declaraciones radiales, Berni afirmó que parte de las objeciones hacia Presti provienen de “un sector que siente repulsión al ver un uniforme”. Esa lectura, según su visión, refleja un desconocimiento profundo de la identidad del movimiento peronista. El exfuncionario recordó que Juan Domingo Perón fue militar, presidente en tres ocasiones y fundador del espacio que hoy debate la legitimidad de un oficial al frente del área de Defensa. Para Berni, esa contradicción desnuda una tensión que el peronismo arrastra desde hace décadas entre su impronta histórica y las corrientes internas que lo componen.

El exministro también puso el foco en la necesidad de contar con conocimientos técnicos en la conducción de áreas estratégicas como Defensa. Desde su mirada, la falta de preparación política en esos ámbitos termina convirtiéndose en un riesgo real para quienes integran las Fuerzas Armadas. “Es fácil jugar con la vida de los demás cuando no se comprende la complejidad de lo que está en juego”, subrayó, en una crítica velada a quienes consideran que la designación de Presti implica un retroceso en términos de conducción civil.

Uno de los puntos más controvertidos que planteó Berni es su respaldo a que Presti continúe en actividad y no solicite su pase a retiro. Para algunos sectores, esa decisión tensiona el principio de conducción civil del ministerio. Para Berni, ocurre lo contrario: sostiene que mantener su jerarquía militar fortalece la autoridad del nuevo ministro dentro de la estructura castrense sin alterar en absoluto la subordinación de las Fuerzas Armadas al poder político. La decisión, remarcó, “no es simbólica”, sino funcional al rol que Presti deberá cumplir en un área altamente técnica y sensible.

Las declaraciones también se inscriben en un debate que trasciende coyunturas: la relación entre el peronismo, las Fuerzas Armadas y la conducción de la política de defensa. Desde el retorno democrático, esa vinculación osciló entre la desconfianza, la reconstrucción institucional y la búsqueda de profesionalización. Por eso, la llegada de Presti generó una grieta dentro del justicialismo: mientras algunos dirigentes sostienen que la presencia de un militar en funciones es incompatible con la conducción civil, otros –como Berni– consideran que aporta conocimiento operativo y continuidad institucional.

El exfuncionario también cargó contra sectores progresistas del espacio, a los que acusó de levantar consignas que, a su juicio, no se condicen con la historia del peronismo. Según afirmó, rechazar a un militar por su condición profesional implica una lectura sesgada y una simplificación injusta de debates que requieren mayor consistencia técnica y política. Para reforzar su postura, volvió a invocar a Perón como una referencia ineludible cuando el movimiento discute su relación con las Fuerzas Armadas.

Finalmente, Berni se refirió a la salida de Luis Petri, a la que consideró un punto de inflexión en el manejo del área. Desde su perspectiva, el recambio exige una mirada distinta, más técnica y menos atravesada por la disputa política. “Cada error político en Defensa lo pagan los soldados”, advirtió, en un intento por subrayar la importancia de una gestión especializada y alejada de debates ideológicos superficiales.

Las declaraciones no pasaron desapercibidas. En un peronismo en plena etapa de redefinición, donde conviven históricos, progresistas, sindicalistas y sectores más conservadores, Berni volvió a marcar una línea de debate incómoda. Su defensa de Presti no solo apunta a respaldar al nuevo ministro, sino también a exponer lo que considera una incoherencia interna que merece, al menos, ser discutida con mayor rigor.

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