Para Macri, Vidal y Larreta: Cambiar todos los vices, el plan que analiza el oficialismo

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La idea original era mantener a Michetti, Salvador y Santilli. Pero la dinámica política impondría modificar ese criterio.
CAMBIAR LOS VICE

Equipo que gana no se toca.

Esa máxima futbolera la conoce Jaime Durán Barba, hombre de laboratorios políticos, pero que se ha imbuido de la jerga futbolera argentina en los largos años trabajando para el macrismo y con el origen xeneize del líder de ese espacio.

Por eso, el consultor ecuatoriano sostuvo en los últimos tiempos que para la pelea electoral de 2019, las fórmulas no debían tocarse pues modificar esas nóminas no influye en la decisión de los votantes de modo gravitante.

Pero diferentes situaciones políticas, después de tres años de gestión de Cambiemos, agregaron elementos que hacen que el laboratorio macrista analice con seriedad modificar las fórmulas en los tres distritos principales: Nación, Provincia y Ciudad de Buenos Aires.

El repaso distrito por distrito no puede ser exacto pues algunos nombres se cruzan a la hora de analizar casillero por casillero.

Para acompañar a Mauricio Macri en la pelea presidencial de 2019 el primer nombre -obligado- es el de Gabriela Michetti, actual vice y autoridad máxima en el Senado de la Nación. Pero las ambiciones del radicalismo y algunos crecimientos en el PRO pusieron el asunto en discusión. Las pretensiones radicales de nominar a un hombre propio -con el gobernador mendocino Alfredo Cornejo a la cabeza- perdieron fuerza en la cabeza del propio presidente Mauricio Macri.

El nombre de Patricia Bullrich entró en esa liga en virtud del desarrollo de la ministra de Seguridad, hoy ratificado en el eje que tomó la gestión Macri con el tema Seguridad: pistolas Taser, expulsión de extranjeros delincuentes y baja de la edad de imputabilidad. A eso se suma que a Bullrich no le desagrada en absoluto esa idea de estar en la fórmula presidencial junto a su único jefe político.

Otro nombre que sonó para ese casillero es el de Carolina Stanley, la ministra de Desarrollo Social, que recibió esta semana el apoyo de la mismísima Elisa Carrió, quien en un reportaje con “A dos voces” la elogió con fuerza. La funcionaria nacional tiene también -al igual que Bullrich- la máxima consideración de Macri, aunque Stanley está actuando políticamente desde hace más tiempo junto al jefe del PRO. Pero una diferencia es que la titular de Desarrollo no ambiciona ese rol. Y que su nombre también es jugado en la Ciudad de Buenos Aires.

La posibilidad de Stanley como vice de Horacio Rodríguez Larreta cobró vigencia en los últimos días por dos razones: una, porque el actual vice Diego Santilli podría no renovar en ese rol ya que así, quedaría inhabilitado para competir -en 2023- por la eventual sucesión de Larreta. Y la otra, porque es mujer y tiene una muy buena imagen en el electorado porteño.

Así, la ministra saldría del Gabinete nacional y competiría en la Ciudad donde ya estuvo como ministra de Acción Social, lugar donde sucedió a su amiga María Eugenia Vidal. Otro nombre que surgió es el de Graciela Ocaña, aliada del macrismo en la Ciudad, de buena sintonía con Larreta pero que no pertenece al riñón PRO.

En esa discusión también emerge el destino de Santilli quien, de no renovar como vicejefe, tendría destino para un rol distinto. La jefatura de Gabinete porteña o un ministerio nacional asoman como potables para quien hoy tomó las riendas del Ministerio de Seguridad porteño.

Todas estas cuestiones sobrevolarán este fin de semana en las reuniones de Mauricio Macri con Larreta y los gobernadores Alfredo Cornejo y Gerardo Morales en La Angostura. Allí aparecerá la discusión sobre los eventuales desdoblamientos electorales, esto es que algunas provincias gobernadas por Cambiemos separen su elección de las fechas nacionales que son el 11 de agosto para las PASO (Primarias) y el comicio general, el 27 de octubre.

En esas fechas se definirá al próximo presidente o presidenta de Argentina y Macri ha sido claro con sus íntimos en la definición: “Vamos todos juntos a la pelea”. Así, el Presidente buscará su reelección y para eso, como desean Marcos Peña y Jaime Durán Barba, pretende que distritos importantes como la provincia de Buenos Aires y Mendoza no elijan gobernador en fecha diferente.

El caso de la provincia mayor, Buenos Aires, es el más delicado pues su mandataria, Vidal, cree que lo mejor es darle al Presidente un triunfo potente antes de la elección general y así, impulsar la reelección de Macri. Y de paso, quitarle a Cristina Kirchner el empuje de los intendentes del Conurbano, quienes jugarían su suerte en una fecha diferente a la nacional, pelea que no les cambia la vida si logran mantener sus poltronas municipales.

A la hora de analizar la fórmula en Provincia, el análisis de Cambiemos comienza con el visto bueno de María Eugenia Vidal a su actual vice Daniel Salvador. El dirigente radical ha sido leal, según la gobernadora, y no hizo ruido con sus dichos y acciones políticas en los tres años de gestión vidalista.

Pero como esa negociación está atada al resto de la discusión nacional del PRO con la UCR, podría modificarse también la fórmula bonaerense y colar allí, algún otro exponente del radicalismo. El nombre que surgió en el búnker vidalista de la zona de Retiro, donde tienen sus oficinas la propia Vidal y su jefe de Gabinete Federico Salvai, es el de Gustavo Posse. El actual intendente de San Isidro tiene influencia en la rosca política de la Provincia y ya varios de los referentes de la Legislatura bonaerense conocen que ese nombre se baraja para la fórmula provincial.

En la negociación nacional del macrismo con el radicalismo aparece también el tema de la Cámara de Diputados. El diputado nacional Mario Negri es el preferido de Marcos Peña para la pelea por la gobernación en Córdoba, provincia donde los números le sonríen al peronista Juan Schiaretti para su reelección.

De suceder lo que todas las encuestas vaticinan para Córdoba, Negri encabezaría en octubre la lista de diputados nacionales, lo que lo pondría a la cabeza para ser el titular de la Cámara de Diputados en lugar de Emilio Monzó, quien se retirará de ese rol. Pero en caso de que el PRO quiera a un “puro” en ese lugar, una opción es la de Cristian Ritondo, hoy ministro de Seguridad de Vidal, quien ya dijo que no seguirá en esa silla en un eventual segundo mandato de la dama de Cambiemos. Ritondo también suena en caso de que la cúpula del PRO establezca una fórmula propia en la Provincia y pueda acompañar así, a Vidal en la competencia por una nueva gestión bonaerense.

Todas estas definiciones se conversarán en el verano político y tendrán respuesta a partir de marzo, cuando el Presidente y su mesa chica -Peña, Vidal, Larreta- definan las cuestiones más relevantes. La fecha de un eventual desdoblamiento bonaerense es el primer elemento a resolver.

Para eso, todos esperarán el regreso vacacional del ecuatoriano Durán Barba, que se estima para la semana final de febrero.

Con información de www.clarin.com sobre una nota de Pablo de León

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