Carrió-Monzó juguetean con el diciembre que soñó Macri

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El presidente de Diputados y peronista con témpera PRO revalidó la "rosca" política para acordar leyes. El dardo fue direccionado al jefe de Gabinete, Marcos Peña, y a la líder de la Coalición Cívica, que faltó a la sesión en la que se ratificaron autoridades. Casa Rosada dormida tras éxtasis G-20.
CARRIO-MONZO

“¿Qué se siente?”. La servil pregunta que un ministro realizó esta semana a Mauricio Macri para felicitarlo por el “éxito” del G-20 dejó al Presidente y a su círculo íntimo en un éxtasis que auguraba un buen clima de cara al objetivo principal del Gobierno, que es la calma social hasta fin de año por estar en la fase más dura de la recesión. Pero Cambiemos, lo “nuevo” en política, ofreció en las últimas horas una insólita agitación de diciembre desde dos de sus jerarcas: la referente de la Coalición Cívica y miembro fundacional del espacio gobernante, Elisa Carrió; y el presidente de la Cámara de Diputados y peronista con témpera PRO, Emilio Monzó.

El jugueteo que regaló ayer Monzó fue orquestado con una precisión cercana al espectáculo que ofrecieron distintos artistas a los presidentes del G-20, el sábado pasado, en el Teatro Colón. En medio de la sesión preparatoria de la Cámara baja para votar autoridades, el presidente de Diputados fue ratificado para 2019 y aprovechó generosos aportes del peronismo, massismo e incluso del cristinismo para revalidar la “rosca” política que tanto le espanta al jefe de Gabinete, el resbaladizo Marcos Peña. Desde un palco lo escuchó y aplaudió el tándem Rogelio Frigerio-Sebastián García De Luca, uno y dos del Ministerio del Interior y artífices de un gran porcentaje del paquete presupuestario-impositivo 2019 que ya tiene Macri en sus manos para gobernar el año próximo. Las provincias recibirán millonadas de fondos -que peleó la oposición peronista- y el ajuste, en realidad, será realizado en su mayoría por los ya muy castigados contribuyentes.

“Me siento orgulloso como político. Es lo que me esfuerzo por hacer día a día. Reivindicó la ‘rosca’. A veces me tomo el trabajo de definirla, porque es algo muy humano, es entregar el ser en el uno con el otro, las conversaciones que tenemos casi en forma permanente tiene un gran porcentaje de quienes somos en la vida. Eso es la rosca, sobre eso se basa la confianza para sacar los acuerdos, las leyes para sacar el país adelante, eso no se hace de manera virtual, no se hace con las redes sino de manera personal”, señaló un pícaro Monzó tras ser ratificado como presidente de Diputados.

Por si hacía falta un refuerzo, desde un evento Frigerio rechazó a quienes “maltratan a la política” debido a que “plantean siempre a la ‘rosca’ como algo negativo, pero la ‘rosca’ es pasarse mucho tiempo alrededor de una mesa poniendo la energía para llegar a acuerdos”. También recordó que Cambiemos “es el gobierno más débil en términos parlamentarios de los últimos 100 años de la Argentina y, sin embargo, a partir de este trabajo de diálogo y de permanente búsqueda de consensos, pudimos sacar adelante proyectos muy importantes que necesita el país”.

Desde la oposición se regodean con esta interna en el Gobierno. “Por la falta de acuerdos no se pudo avanzar con nada importante estos años”, deslizan históricos cabalgadores de peripecias legislativas. Ellos direccionan la lupa, por caso, hacia los frustrados cambios laborales y electorales. En realidad, la reflexión forma parte de un negocio redondo para todos excepto para Macri: Casa Rosada lanza temas sin consultar -tiene potestad para hacerlo-; oposición bloquea la discusión pero le echa la culpa a la falta de rosca política, excepto que se traten millonarios fondos a favor de las provincias; y el ala política aprovecha la confusión para lanzarse -muchas veces, con razón- contra Peña y el ala técnica, que parecen recobrar vida sólo durante las campañas. En el medio de todo esto, y ante diversas crisis, muchos funcionarios y gobernadores oficialistas prefirieron la clandestinidad y delegaron esa carga en el jefe de Estado.

Hacia esa zona parece moverse también Carrió, que ni siquiera estuvo en la sesión preparatoria de. “Lilita” no estaba de acuerdo con votar la ratificación de autoridades en la Cámara baja -el dardo de Monzó contra las redes sociales también apuntó hacia la diputada de la Coalición Cívica-, pero tampoco se mostró en la sesión especial que siguió a la preparatoria, donde se sancionó la ley de Bienes Personales. “No vota aumentos de impuestos”, sentenciaron desde su espacio. Las críticas contra el protocolo relacionado con las armas de fuego acercaron a la miembro fundacional de Cambiemos a su antiguo socio del otrora Frente Amplio Unen (FAUNEN), el senador progresista Fernando “Pino” Solanas, hoy cercano al cristinismo.

Con información de www.ambito.com sobre una nota de Mariano Casal

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