ARGUMENTOS PARA SALVAR LA ROPA

EDITORIAL Por
Macri es indefendible, todo el mundo lo da por hecho. ¿Cómo salvar la ropa del modelo que está devastando al país? Un periodista destacado intenta un esquema capaz de convencer a algunos desprevenidos
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isaias Isaías ABRUTZKY / Especial para Diario Córdoba 

Ernesto Tenenbaum, en un artículo publicado en Infobae, saca a relucir viejos y ríspidos episodios personales que abrieron profundas heridas entre los principales referentes del peronismo. Hirientes palabras de Felipe Solá contra Hugo Moyano, un gesto muy criticable de Cristina Kirchner hacia el camionero, graves roces entre La Cámpora y Alberto Fernández, y cosas por el estilo.

El periodista vuelve sobre aquellas grietas para señalar ahora los esfuerzos de los involucrados por lograr la unidad del peronismo que permita derrotar a Macri en las urnas, el año próximo.

Refrescar aquellas divisiones no parece demasiado inocente, sobre todo cuando el relato carga las tintas, si es que no soslaya la verdad en algunos pasajes, como cuando señala que Julián Domínguez y Aníbal Fernández se acusaron mutuamente “de tener vínculo con la distribución

de droga en los barrios bonaerenses”, cuando lo conocido hasta ahora es la acusación del segundo de ellos contra el primero por lanzar “fuego amigo” sobre el candidato a la gobernación bonaerense y no la recíproca.

Pero más allá de este detalle, Tenembaum muestra la hilacha cuando se pregunta si quienes buscan la unión para derrotar a Macri representan “una solución superadora”. El periodista admite que la gestión del presidente actual “ha profundizado los problemas del país” pero descarga sus dardos contra las administraciones anteriores, poniendo en una misma bolsa a los Kirchner, Duhalde, De la Rúa, y tal vez anteriores, porque no es explícito respecto de los límites.

“¿Qué reflexión han hecho sobre el fracaso de sus planes económicos, la corrupción, el páramo en el que transformaron el Conurbano bonaerense, la complicidad con las barrabravas, los sindicalistas multimillonarios, el avance del narcotráfico?” se pregunta, refiriéndose a quienes se postulan para reemplazar a Cambiemos. De esa forma pasa por alto el desastre del gobierno de la Alianza, y el formidable impulso económico que representó el kirchnerismo, duplicando el Producto Bruto Interno, llevando la desocupación a niveles mínimos, incrementando el poder de compra de los ciudadanos y principalmente de los jubilados, y, frutilla del postre, para no abundar en lo

conocido, pagando alrededor de 200 mil millones de dólares de la deuda externa. Se olvida también de que un importante dirigente de Cambiemos -como es el intendente de la ciudad de Paraná, nada menos- está comprometido hasta los tuétanos en un proceso por narcotráfico, y, siendo el más notorio, dista mucho de ser el único.

“¿Qué harán con los amigos que ya fueron condenados por la Justicia? Si se los mira con perspectiva, estos hombres fueron protagonistas de un proceso que empezó en los noventa y que fue muy desintegrador para la sociedad argentina”, se pregunta luego. Parece querer indicar que se trata de una multitud. Que se sepa, de los funcionarios kirchneristas solamente fueron condenados Ricardo Jaime y Julio de Vido, mientras se encuentra en un extraño limbo José López. Parece estar comprobado que Jaime se hizo de una buena posición -que excedía bastante lo que le hubiere permitido su sueldo por el cargo- de manera ilícita. Los intentos por mostrar a De Vido como corrupto han fracasado sistemática y rotundamente. Se lo condenó por presunta responsabilidad en la tragedia ferroviaria de Once, una maniobra política muy similar a la de la destitución de Aníbal Ibarra de la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, por el incendio de Cromagnon.

En resumen, un intento de reflotar una figura presidencial, o al menos el modelo, cuyas probabilidades de continuidad

se van acercando a cero, y al que muchos de sus soportes le están soltando la mano, mientras el frente interno se le desgaja ostensiblemente.

En tanto, la imagen de Cristina se agranda con su sabio silencio y muy esporádicas pero notables manifestaciones. Y, como dice “el cadete”, en el asado al que convocan los distintos sectores del peronismo, la que pone la carne es ella; los demás aportan la lechuguita, el pan y -con suerte- el vino.

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