Ciclismo Una carrera, controles mal hechos y una polémica que afecta al ciclismo

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El Desafío del río Pinto hizo exámenes de salud y tests antidopings antirreglamentarios. El ganador de 2018 superó el índice de hematocrito y denunció graves irregularidades.
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La 24ª edición del tradicional Desafío del río Pinto que se disputó en La Cumbre quedó en el centro de un escándalo. Es que el organizador del evento (Club Amigos del Deporte) decidió hacer controles de salud previos a la carrera -consistieron en tests de sangre para controlar el nivel de hematocritos- y antidoping posteriores. Pero como se trata de un evento privado esas pruebas no estuvieron avaladas por un ente oficial. Alrededor de 17 competidores no superaron los tests que se hicieron antes de la competencia y no fueron habilitados para largar, lo que desató la polémica y generó un gran debate sobre los procedimientos a través de los que se realizan los controles antidoping en el ciclismo argentino.

Entre los que no pudieron correr estuvo Cristian Ranquehue, que debía defender el título. La experiencia del barilochense resume una de las razones del escándalo: las formas en las que se hicieron los controles.

“Yo acepté los controles de salud porque me parecen importantes. Pero el ámbito en el que cual se realizaron carecía de condiciones de higiene y salubridad. Y el contador hematológico utilizado no estaba homologado por la Comisión Nacional Antidopaje (CNAD)”, contó Ranquehue en un descargo que hizo en su página de Facebook.


En esa red social además explicó que luego de que su control arrojara un valor de hematocrito de 51,5 por ciento -con un índice mayor a 50 no se le permitía largar y se le devolvía el dinero al ciclista inscripto-, inmediatamente se trasladó a Villa Giardino donde repitió el estudio en un laboratorio privado que le dio por debajo del límite exigido. “Con ese resultado me presenté al día siguiente ante el bioquímico de la prueba que accedió a hacer una nueva extracción, pero la organización se negó”, aseguró el rionegrino.


Más allá de sus válidos reclamos, hay otra cuestión importante. ¿Tiene el organizador la potestad para realizar los controles de salud y, sobre todo, los antidoping ? “Somos la carrera más importante de Sudamérica y esto era lo que nos faltaba para convertirnos en algo aún más serio. Así les damos lugar a los ‘limpios’”, explicó en una charla con Clarín, Carlos Ontivero, histórico organizador de la competencia.


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Sin embargo, al ser el Desafío un evento privado y como no hubo un ente oficial encargado de realizar los controles, estos fueron antirreglamentarios. Por eso, tanto la Unión Ciclista de la República Argentina (UCRA) como la CNAD emitieron sendos comunicados desvinculándose de lo que ocurrió en la prueba.

Según la legislación argentina, que responde además a las normas internacionales aprobadas por la Unión Ciclista Internacional y la Agencia Mundial Antidoping (AMA), un evento privado que desee realizar controles antidoping debe hacerlos a través de una federación -en este caso la UCRA-, que a su vez los gestionará ante las autoridades correspondientes: la CNAD.


Gabriel Curuchet, titular de la UCRA, le explicó a este diario cuál debería haber sido el procedimiento para que esos controles fueran legales. “Ni la UCRA ni la CNAD pueden intervenir en un evento privado. Pero ellos pueden hacerlo federado. Es más, en el reglamento de la UCI existe un formato de licencias especiales para casos como este. Los participantes de la carrera aceptan mediante un formulario simple los reglamentos deportivos y antidoping y son federados sólo durante la competencia. Así nosotros podríamos haber solicitado a la CNAD la realización de los controles como corresponde”, contó.

Y aseguró: “Desde nuestra Federación y desde la comisión Antidopaje hay una total predisposición. Me da satisfacción que tanto la organización de Río Pinto y los mismos competidores quieran un ciclismo limpio. Pero si no se hace por la vía que corresponde, no podemos asumir ningún tipo de responsabilidad”.

 Informe: Nicolás Varela

Los exámenes de los Argentinos son por sorpresa y en la previa

La polémica que se desató a partir de lo ocurrido en el Desafío del río Pinto llevó la lupa una vez más sobre la problemática del doping en el ciclismo argentino. En medio del escándalo que se generó en la tradicional prueba cordobesa de mountain bike aparecieron muchas voces críticas que señalaron la falta de controles para los ciclistas de nuestro país en un momento en el que todavía se hacen eco en el aire algunos casos positivos que sacudieron el deporte en los últimos años, como los de Gonzalo Najar y Daniel Zamora en las ediciones 2018 y 2019 de la Vuelta a San Juan en las que se consagraron campeones de la general y de la montaña, respectivamente.

Se le reprochó a la Federación Argentina de Ciclismo de Pista y Ruta (FACPyR) que, por ejemplo, no se hayan realizado tests en los Campeonatos Argentinos que se disputaron el año pasado en La Plata (ruta y pista) o en abril en Termas de Río Hondo (ruta). De todos modos no depende exclusivamente de la Federación la realización o no de los controles.


Desde enero de 2018, cuando Argentina adaptó sus normas a los principios de la Agencia Mundial Antidoping, la Comisión Nacional Antidopaje (CNAD) tiene la potestad de decidir cómo, cuándo y dónde se realizan las pruebas en función de un calendario oficial que cada federación nacional le presenta.Más allá de de quién haya sido la responsabilidad de llevar adelante los controles, ¿por qué no se hicieron, por ejemplo, durante los campeonatos antes mencionados?

Gabriel Curuchet, presidente de la Unión Ciclista de la República Argentina (de su ámbito depende la FACPyR, lo explicó: “Tal vez no hubo controles durante las competencias, pero los ciclistas que corrieron sí fueron controlados. Yo sé que la CNAD les hizo pruebas a los deportistas que participaron en esos eventos en los días previos a la competencia. Lo sé porque me contaron, por ejemplo, que a algunos les habían golpeado la puerta de su casa a las 5 de la mañana para tomarles las muestras. Es una modalidad diferente, que podemos compartir o no. Pero lo importante es que hoy tenemos un ente que entiende de estrategia y que está trabajando mucho en la lucha contra el dopaje”.

Y agregó: “En el ciclismo creo que incluso se están haciendo muchos más controles que antes, pero se está utilizando esa estrategia que es diferente a lo que estábamos acostumbrados y que se está usando también en muchas otras partes del mundo. Tal vez no están yendo a los campeonatos, pero sí están haciendo controles sorpresa, en las casas y hasta en los lugares de trabajo de los deportistas. Son controles quizá más precisos y más direccionados”.

Fuente: Clarin

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