Sin brazo político

OPINIÓN Por
La ofensiva del "establishment" contra el presidente no prospera, entre otros motivos, porque la dirigencia política no puede ofreer una figura aceptable para reemplazarlo
hoy

El escenario preeletoral no tiene antecedentes y podría ser definido como una suma de impotencias. El presidente Mauricio Macri ensaya recetas fiscales y cambiarias, pero no puede estabilizar la economía, mientras los factores de poder lo presionan, pero no consiguen imponerle condiciones y muchos menos sacarlo de la lucha por la reelección.

Elisa Carrió dijo el domingo que hasta los políticos del oficialismo se hacen los desentendidos y dejan a Mauricio Macri solo. Exhortó por lo tanto a defenderlo del "establishnent" que lo quiere voltear porque no sirve a sus intereses sectoriales.

Más allá de los dichos de la diputada, lo evidente es que el presidente tiene a todas las corporaciones en contra. No sólo los empresarios lo presionan para que renuncie a su candidatura.

Los sindicalistas, la Iglesia y los medios lo destrozan diariamente. Lo cuestionan, difunden encuestas "tuneadas", anuncian que los desencantados no lo votarán, que deberá anticipar las elecciones o le ponen candidatos sustitutos. Fracasaron con Lousteau y Vidal, pero no se les movió un pelo. Pasaron a difundir la candidatura de Horacio Rodríguez Larreta con total desenvoltura. Lo importante es desgastar al gobierno.

Aunque resulte paradójico, la oposición corporativa copia dos errores del kirchnerismo. Primero, confundir sus deseos con la realidad y, segundo, creer que si insiste mucho con una opinión, conseguirán que tenga aceptación general. Eso ocurrió, por ejemplo, con la famosa teoría del helicóptero. Los kirchneristas fantasearon con la idea y hasta comercializaban "gadgets" alusivos en sus movilizaciones, pero Macri ganó la elección de medio término y la campaña del helicóptero se desvaneció.

Si se desatiende por un rato el repiqueteo infatigable del círculo rojo, tres son los factores que mantienen a Macri sobre la montura, más allá de los dólares que aporta el FMI. La primera es electorado. Muestra una actitud conservadora y hace triunfar a los oficialismos locales.

El kirchnerismo no aparece y en la única elección en que apareció el peronismo unido, Santa Fe, se repitió el resultado de 2011, año en que el socialismo fue superado en las PASO por la suma de los candidatos del PJ, pero se impuso en la general.

El segundo factor es la falta de un aparato político en condiciones de heredar el poder nacional. En 2001, Eduardo Duhalde tuvo éxito en su asalto a la presidencia porque controlaba la provincia de Buenos Aires y el Congreso. Hoy esos piquetes y puebladas con difíciles de reproducir y sólo podrían ser aprovechados por Cristina Kirchner, algo que a la dirigencia peronista dista de parecerle una buena idea.

Por último, pero no menos importante, si a Macri le queda alguna esperanza para octubre es gracias a que su adversaria es la ex presidenta. La negativa reacción que su regreso al poder genera en un porcentaje mayoritario de la sociedad lo mantiene en carrera. Más aún, hasta le permite ir aplicando medidas de contención del dólar en dosis homeopáticas en medio de la incertidumbre y el pesimismo. Hay un alto porcentaje del electorado que le tiene paciencia, porque sabe que si vuelve al pasado, no le queda ni la incertidumbre.

Fuente: La Prensa

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