EL HORNO ESTÁ PARA BOLLOS

EDITORIAL Por
Un video de campaña y una reunión con empresarios hacen explícita la pulverización de la imagen presidencial. “Hagan algo”, reclamó el obrero desesperado. La respuesta parece ser “Precios Esenciales”. Es lo que hay
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 Isaías ABRUTZKY / Especial para Diario Córdoba 

Siempre ocurre que el ambiente se caldea en épocas de elecciones. Y lo estamos viendo en una Argentina en la que todavía faltan unos buenos meses antes que salga de los bolilleros el premio mayor, aunque las loterías provinciales y municipales ya están brindando resultados locales que alimentan  pronósticos para los comicios nacionales.

En otras palabras, estamos en plena campaña, aunque Cristina, principal referente ciudadana a estar por las encuestas, no necesita decir nada para que su imagen siga creciendo. Simplemente deja que los hechos muestren que sus políticas de gobierno estuvieron muy lejos de ser el demonio con que las quieren pintar sus enemigos. Si no se tratara de una tragedia nacional, sería para reírse. El gobierno actual tiene que acudir a los expertos en lenguaje y comunicación para disfrazar los nombres originales de algunos programas y medidas de la gestión anterior. 

Exprimiéndose el cerebro, consiguieron el término: “esenciales” para reemplazar a “congelados”, en referencia al programa de productos cuyos precios deberían mantenerse un poco al margen de lo que dicta la pura ley de la oferta y la demanda. El ingenio de los redactores de Página 12 respondió con buenos reflejos, citando una de las frases más conocidas de “El Principito”, la notoria obra de Antoine de Sant Exupéry: “Lo esencial es invisible a los ojos”. Palabras que vienen como anillo al dedo, porque todavía las góndolas están vacías y hay muchas dudas sobre el esquema que el gobierno procura hacer funcionar como un intento de paliar la situación de muchos argentinos que no llegan a fin de mes con sus ingresos. Y en aquella “mesa de los argentinos” a la que se refería la expresidenta no hay ahora más que mate cocido y –con suerte- un pedacito de pan a partir del día 20.

Hasta los periodistas de trato amigable con los funcionarios se muestran escépticos en cuanto a los resultados del acuerdo firmado con los representantes de los distintos sectores que componen la cadena que va desde la producción de los alimentos hasta las góndolas. No puede ser menos, por cuanto el mismo presidente tiene que anunciar medidas que están totalmente en contra de su filosofía liberal, y lo hace expresando su disgusto por ellas. Pasó con las retenciones a la exportación de productos del agro (que extendió incluso a bienes industriales, que con el kirchnerismo recibían reintegros) y ahora tienen que hacerlo con el comercio interior. Repensando las cosas a la luz de los acontecimientos de hoy, surge que el vilipendiado Secretario de Comercio Guillermo Moreno no era tan mal funcionario como se lo pintaba.

Desde amplios sectores de la sociedad se escuchan las voces que invitan a Mauricio Macri a borrarse de la candidatura a presidente en estos comicios. Y el hijo del tanito que consiguió emparentarse con lo más granado de la oligarquía vacuna se empecina en encabezar la devaluada boleta amarilla. Para colmo, lo hace con la misma receta que le fracasó a Scioli: hablar de su oponente y vaticinar catástrofes en caso de que éste consiga superarlo en las urnas. Igual de malo en términos de promoción, pero ahora no es lo mismo, porque Macri ya mostró que su política condujo al desastre y tiene que recurrir a las recetas de su antecesora. Por otra parte, apenas puede apelar al odio de clase que puedan tener los empresarios, porque a ellos les iba muchísimo mejor antes. La apelación “Si no gano yo, volverán ellos” no puede asustar a nadie, ya.   

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