Esperanzas perdidas

OPINIÓN Por
No sólo las encuestas cuantitativas le dan mal al gobierno. Las cualitativas revelan que la inflación y los saltos del dólar lo empujan a una derrota
hoy

Las encuestas que difunden los medios le dan muy mal al Gobierno. Más allá de que muchas tocan la música que quiere oír la oposición y el "círculo rojo", su sombrío pronóstico coincide con el de las encuestas cualitativas que tienen mucha menor penetración pública. Lo que explican mejor estas últimas son las razones de la difícil situación por que atraviesa la administración Macri.

Los "focus groups" suelen detectar en los últimos tiempos un fuerte pesimismo de los votantes y un escepticismo respecto de toda la dirigencia política. Con el Presidente hay decepción hasta entre sus propios votantes. La única que sufre menos el desgaste es María Eugenia Vidal, lo que explica la costumbre que adquirió Macri de mostrarse con ella.

Si las elecciones fueran hoy, Macri perdería según el análisis de estas mediciones. Cualquiera sea su capacidad de recuperación se estima también que el segundo y tercer cordón del conurbano, donde viven los bonaerenses más pobres, ya es irrecuperable. ¿A qué atribuir esta situación? En primer lugar, a que el voto lo define la economía. La inflación y los saltos del dólar están haciendo pasar un mal momento a los sectores de menor capacidad económica.

A lo que hay que agregar que los problemas se están extendiendo a la clase media baja. Los encuestadores oyen testimonios repetidos. Es cada vez más complicado pagar la cuota del colegio parroquial, las cuotas del auto o del departamento o las salidas en familia. Lo más grave, sin embargo, no parecen las penurias presentes sino la pérdida de las esperanzas. No creen que el actual Gobierno esté en condiciones de revertir la tendencia. Creen que el Presidente es inoperante, pero no el único. Sergio Massa, según estas mediciones, tiene probabilidades nulas de llegar a la Casa Rosada.

¿Qué opinan de Roberto Lavagna? Los que lo pueden identificar tampoco se muestran optimistas. Desconfían de su edad y de la dirigencia que lo promueve, básicamente el peronismo bonaerense y los sindicalistas que no está con Cristina Kirchner.

La única eventual candidata que mejora con la crisis es la ex presidenta. En estos sectores la corrupción está lejos de constituir un motivo de repudio y prevalece la siguiente comparación: al menos con ella las cosas no aumentaban cada 15 días. Su sucesor, en cambio, les pide que "aguanten" y periódicamente les anuncia que lo peor ya pasó.

LA EMPATIA
Otro error al que inducen a Macri sus asesores es el de la empatía. Los que padecen más la inflación y la pérdida de poder adquisitivo del salario no quieren un presidente que sufra con ellos. Quieren uno que les resuelva los problemas. El intento de "estar cerca" de los votantes en estos casos no funciona o lo hace de manera contraproducente.

Frente a este panorama no es mucho lo que el gobierno puede hacer. Aunque hubiese mejoras en la economía, la elección está demasiado cercana para que la sociedad las asimile y dé por seguras. Una estrategia alternativa sería sembrar el "terror" de la vuelta kirchnerista, pero parece desaconsejable. Incentivaría la fuga hacia el dólar y agudizaría los actuales problemas de la Casa Rosada.

Fuente: La Prensa

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